NANCY MOREJÓN

NANCY MOREJÓN Poems

La verde verbena florece en los canteros.
No necesita ninguna química especial.
No es preciso que la programe ningún ordenador.
La verbena florida, sólo pide unos ojos serenos,
unas manos que viertan agua del corazon
o lluvia de los cielos
y una paciencia finisecular que nos la cuide.
...


הוֶרבנה הירוקה פורחת בעציצים.
אין היא זקוקה לכימיקלים מיוחדים.
אין צורך שמחשב כלשהו יתכנת אותה.
הוֶרבנה הפורחת מבקשת רק עיניים שלוות,
ידיים שישקו מים מן הלב
או גשם משמים
וסבלנות של סוף המאה
שתשמור עליה למעננו.
...

Sobre una idea del poeta Countee Cullen

Siempre pensó que aún resurrecta
dormiría la mañana
hasta que tres ángeles negros
le hicieran bien la cama
y, sobre todo, el desayuno.
...

Nach einer Idee des Dichters Countee Cullen

Ich dachte immer, dass sie wiederauferstanden
morgens schlafen würde
bis drei schwarze Engel
ihr das Bett machten
und, vor allem, das Frühstück.
...


תמיד חשבה שגם לאחר שתקום לתחייה
תישן כל הבוקר
עד ששלושה מלאכים שחורים
יציעו היטב את מיטתה
ובעיקר, יכינו ארוחת בוקר.
...

Todavía huelo la espuma del mar que me hicieron
atravesar.
La noche, no puedo recordarla.
Ni el mismo océano podría recordarla.
Pero no olvido el primer alcatraz que divisé.
Altas, las nubes, como inocentes testigos presenciales.
Acaso no he olvidado ni mi costa perdida, ni mi lengua
ancestral.
Me dejaron aquí y aquí he vivido.
Y porque trabajé como una bestia,
aquí volví a nacer.
A cuanta epopeya mandinga intenté recurrir.

Me rebelé.

Su Merced me compró en una plaza.
Bordé la casaca de su Merced y un hijo macho le parí.
Mi hijo no tuvo nombre.
Y su Merced murió a manos de un impecable lord inglés

Anduve.

Esta es la tierra donde padecí bocabajos y azotes.
Bogué a lo largo de todos sus ríos.
Bajo su sol sembré, recolecté y las cosechas no comí.
Por casa tuve un barracón.

Yo misma traje piedras para edificarlo,
pero canté al natural compás de los pájaros nacionales.

Me sublevé.

En esta tierra toqué la sangre húmeda
y los huesos podridos de muchos otros,
traídos a ella, o no, igual que yo.
Ya nunca más imaginé el camin a Guinea.
¿Era a Guinea? ¿A Benín? ¿Era a Madagascar?
¿O a Cabo Verde?

Trabajé mucho más.

Fundé mejor mi canto milenario y mi esperanza.
Aquí construí mi mundo.

Me fui al monte.

Mi real independencia fue el palenque
y cabalgué entre las tropas de Maceo.

Sólo un siglo más tarde,
junto a mis descendientes,
desde una azul montaña,

bajé de la Sierra.

para acabar con capitales y usureros,
con generales y burgueses.
Ahora soy: sólo hoy tenemos y creamos.
Nada nos es ajeno.
Nuestra la tierra.
Nuestros el mar y el cielo.
Nuestras la magia y la quimera.
Iguales míos, aquí los veo bailar
alrededor del árbol que plantamos para el comunismo.
Su pródiga madera ya resuena.
...

Immer noch rieche ich den Schaum des Meeres, das
ich überqueren mußte.
Die Nacht, ich kann mich nicht an sie erinnern.
Nicht einmal der Ozean würde sich an sie erinnern können.
Aber den ersten Pelikan, den ich erblickte, vergesse ich nicht.
Hoch, die Wolken, wie unschuldige Augenzeugen.
Vielleicht habe ich meine verlorengegangene Küste
doch nicht vergessen, und auch nicht die Sprache meiner
Vorfahren.
Sie haben mich hier gelassen und hier habe ich gelebt.
Und weil ich wie ein Tier geschuftet habe,
bin ich hier wiedergeboren.
Zu so vielen Mandinga-Epos versuchte ich meine Zuflucht
zu nehmen.

Ich rebellierte.

Euer Gnaden kaufte mich auf einem Platz.
Ich bestickte das Hemd von Euer Gnaden und gebar
ihm einen Sohn.
Mein Sohn hatte keinen Namen.
Und Euer Gnaden starb durch den Hand eines
untadeligen englischen Lords.

Ich ging.

Dies ist das Land wo ich Peitschenschläge und
schwere Körperstrafen erlitt.
Ich ruderte an allen seinen Flüssen entlang.
Unter seiner Sonne säte ich, sammelte ich und aß nie
von den Ernten.
Als Haus hatte ich eine Sklavenbaracke.
Ich selbst besorgte die Steine, um sie zu bauen,
aber ich sang nach dem natürlichen Takt der Vögel der Nation.

Ich erhob mich.

In diesem gleichen Land berührte ich das feuchte Blut
und die verfaulten Knochen von vielen anderen,
hierher gebracht, oder nicht, so wie ich.
Nie mehr stellte ich mir den Weg nach Guinea vor.
War es Guinea? Oder Benin? War es Madagascar?
Oder Cabo Verde?


Ich arbeitete noch viel mehr.

Ich schmiedete meinen tausenjährigen Gesang und
meine Hoffnung.
Hier habe ich meine Welt gebaut.

Ich ging in die Berge

Meine wirkliche Unabhängigkeit war die Palenque
und ich ritt zwischen den Armeen von Maceo.

Nur ein Jahrhundert später,
zusammen mit meinen Nachfahren,
von einem azurblauen Berg,

ging ich von der Sierra hinunter.

um dem Kapital und den Wucherern ein Ende zu setzen,
und den Generälen und den Bürgern.
Jetzt gibt es mich: Nur heute haben wir und schaffen wir.
Nichts ist uns fremd.
Unser das Land.
Uns sind das Meer und der Himmel.
Uns die Magie und die Schimäre.
Meinesgleichen, hier sehe ich sie tanzen
um den Baum herum, den wir für den Kommunismus
gepflanzt haben.
Von seinem grosszügigen Holz tönt schon der Widerhall.
...

« Esa chatarra que se ve en la orilla
son los restos del Coral Island »,
decía mi padre
hechizado por las columnas de luz blanca
que levitaban de los huecos rojizos
que tal vez sirvieron de anteojos
a la proa de ese gran trasatlántico
que dice mi padre era el Coral Island.
Vamos sentados en un ómnibus cotidiano,
rápido y calurosa como este mes de julio de 1986.
No quise preguntarle porque me dio un vuelco el corazón.
Un zumbido de mariposas también me impidió hacer preguntas.
Mi padre me miró de un modo peculiar.
¿Habíamos entrado los dos
a reconocernos en aquel himno del pasado?
Mi padre y yo mirándonos sin decir nada.
Yo sólo tenía oídos para escuchar el chirriar de las olas
contra los hierros tutelares del Coral Island.
Y pensé en una historia de amor,
en una pasión desmoronada sobre dientes de perro y espuma de mar.
Una loca pasión bien muerta,
fenecida,
de la que ni siquiera se desprende ya
una columna de luz blanca
ni ei portento a la vista que se llamó,
alguna vez, el Coral Island.
« Esa chatarra que se ve en la orilla
son los restos del Coral Island »,
volvía a decir mi padre sin mirarme.
...

'Dieser Schrott, den man dort am Ufer sieht,
sind die Reste von Coral Island,'
sagte mein Vater,
verzaubert von den Säulen aus weissem Licht,
die sich von den rötlichen Zwischenräumen abhoben,
die vielleicht dem Bug dieses grossen Transatlantikers,
der, sagt mein Vater, Coral Island war, als Fernglas dienten.
Wir fahren sitzend in einem alltäglichen Bus,
schnell und heiss wie dieser Monat Juli 1986.
Ich wollte ihn nicht fragen, weil es mir einen Stich in's Herz versetzte.
Ein Schwarm Schmetterlinge hinderte mich ebenfalls
Fragen zu stellen.
Mein Vater sah mich eigentümlich an.
Waren wir zwei eingestiegen
um uns in jener Hymne der Vergangenheit wiederzuerkennen?
Mein Vater und ich einander ansehend, ohne etwas zu sagen.
Ich hatte nur Ohren für das Brechen der Wellen
gegen die Schutzbojen von Coral Island.
Und ich dachte an eine Liebesgeschichte,
an eine Leidenschaft vergangen auf Hundezähnen und
Meeresschaum.
Eine verrückte Leidenschaft mausetot,
verflossen,
aus der sich nicht einmal mehr
eine Säule weissen Lichtes ergibt
und auch nicht das offentsichtliche Wunder das,
einmal, Coral Island hiess.
'Dieser Schrott, den man dort am Ufer sieht,
sind die Reste von Coral Island,'
wiederholte mein Vater, ohne mich anzusehen
...


היא שרידי ה'קוראל איילנד','
נהג אבי לומר,
מכושף למראה עמודי האור הלבן
שהיתמרו מתוך הנקבים האדמדמים
שאולי שימשו כמשקפיים
לחרטום האונייה הטרנס-אטלנטית הגדולה
שהיתה, לדברי אבי, ה'קוראל איילנד'.
אנחנו נוסעים באוטובוס יומיומי,
מהיר וחם כמו חודש זה, יולי 1986.
לא רציתי לשאול אותו כי לבי החסיר פעימה.
זמזום של פרפרים השתיק אותי אף הוא.
אבי נתן בי מבט משונה.
האם היכרנו שנינו את עצמנו
באותו מזמור של העבר?
אבי ואני מביטים זה בזה מבלי לומר דבר.
אני לא שמעתי אלא את חריקת הגלים
כנגד אדני הברזל הסמכותיים של ה'קוראל איילנד'.
וחשבתי על סיפור אהבה,
על תשוקה ששוסעה בשיני כלב ובקצף ים.
תשוקה מטורפת שמתה מזמן,
חלפה מן העולם,
ששוב לא ניתק ממנה ולו עמוד אור לבן,
אף לא הפלא הניבט שם שפעם נקרא
'קוראל איילנד'.
'הגרוטאה שרואים שם בחוף
היא שרידי ה'קוראל איילנד','
שב אבי ואמר, מבלי לתת בי מבט.
...

Benvenuto Cellini me ha prestado su luz
para que yo, frente a una reja
latuada por inmensas arecas,
tras un vitral típico
de las casonas altas del Vedado,
contemple la luz de este parterre
en donde el cielo es mío
mientras lo interceptan ráfagas de follaje
habanero. Qué luz la luz
de una Florencia entrampada quizás
entre vasos de orfebres
y plazas dedicadas al culto del hombre
y la mujer. La Florencia de los artistas
que no vi, la Roma de los pintores,
la Siena de los orfebres bellos.
Una riña entra a esta mesa,
desde el taller de Lucagnolo,
instalándose aquí a esta hora de la mañana.
Los esmaltes se agitan y suben en una espiral
que termina en un verso de un poeta latino
quemurío sin bastón y sin plegarias.
He llegado por fin a Florencia
con esa misma luz que forjan los esmaltes
y las hebillas señoriales y los vasos que encargó
el Papa. Un clérigo tramontano canta un aire
desconocido. He llegado al arrullo de una plaza
y un monasterio y Cellini me espera con sus manos
y los píffanos y las flautas y los cémbalos . . .
Mar de belleza entre Cellini y yo y esta reunión
a la que asisto disciplinadamente.
...

Für Toni Besteni

Benvenuto Cellini hat mir sein Licht geliehen
damit ich, von einem Gitter
riessiger Palmenblätter gestreift,
hinter einem Glasfenster, typisch
für die hohen Häuser des Vedados,
das Licht dieses Erdgeschosses betrachte
in welchem der Himmel der meine ist,
während Laubstürme aus Havanna
über ihn hinwegfegen. Was für ein Licht dieses Licht
eines vielleicht in die Falle gelockten Florenz
zwischen goldgeschmiedeten Gefässen
und dem Kult des Mannes und der Frau
gewidmeten Plätzen. Das Florenz der Künstler,
das ich nicht sah, das Rom der Maler,
das Siena der schönen Goldschmiede.
Ein Streit dringt an diesen Tisch,
aus der Werkstatt von Lucagnolo
und lässt sich hier zu dieser Morgenstunde nieder.
Die Glasuren regen sich und steigen in einer Spirale auf,
die im Vers eines lateinischen Poeten endet
der ohne Stock und ohne Gebete verstarb.
Endlich bin ich in Florenz angekommen
mit jenem gleichen Licht, das die Glasuren schmiedet
und die herrschaftlichen Schnallen und Gefässe, die
der Papst in Auftrag gab. Ein Geistlicher von jenseits
der Berge singt
eine unbekannte Melodie. Ich bin beim Geplätscher
eines Platzes
und eines Klosters angekommen und Cellini erwartet mich
mit seinen Händen und Querpfeifen und Flöten und Zimbeln . . .
Ein Meer von Schönheit zwischen Cellini und mir und
dieser Sitzung,
an der ich diszipliniert teilnehme.
...

En el naufragio de las barcazas
perdí el olor del orégano
que esteba sembrado
en un ingenio antiguo de la Marie-Galante.
Vino el pirata
y se llevó su aroma
de tierra y planta buena.
Vendrán los hierros
de las algas marinas
para blandir de nuevo su raíz
- ahora marchita pero firme -
inscrita en la roca musgosa
de un sueño milenario.
...

עם טביעת הדוברות
אבד לי ריח האורגנו
שנשתל בתושיה העתיקה
של ה'מרי-גלאנט'.
בא הפיראט ולקח איתו
את ניחוח האדמה והצמח הטוב.
יבואו אדני הברזל
של אצות היום
להניף מחדש את שורשיו
- הכמושים עתה אך איתנים -
החקוקים בסלע מכוסה אזוב
של חלום בן אלף שנה
...

Domingo de resurrección.
Ella iba vestida con un trajecillo blanco
muy radiante.
Él iba ataviado con botas de goma,
simples botas de forastero,
un sobretodo monumental
y una bufanda rancia.
Los dos iban, en un pequeña carro
de marca japonesa, una tarde bonita de abril
que era un domingo de resurrección.
Él apenas recordaba la fecha.
Ella se la volvía a enseñar
y le pedía que la disfrutara
como quien ve
a un payaso devorando un pastel de fresas importadas.
Era una tarde de domingo, de Easter,
en pleno Central Park ¿que digo?,
en el Parque Central de Nueva York, en el Oeste,
y la avenida se llenaba de coches halados
por caballos colmados de arreos.
Hombres con fracs los motaban
da caras redondas
como las manzanas que él había visto brillar
en los fugaces mercados habilitados al azar
en cualquier suburbio del Downtown.
Los fracs
brillaban en la tarde.
Él hubiera querido subirla a un coche
y recorrer Riverside Drive entero
y mirar al río Hudson correr
mientras a él le latía el corazón
como la manzana roja que rueda callejón abajo.
Ella no comprendió el modo en que
a él se le iban los ojos hacia los coches
y los fracs.
Ella vió
una estatua de José Martí montado a un caballo
que se encabritó en el momento
en que lo esculpieron. Y le mostró
la estatua a él. Él sonrió, ladeó la cabeza
sobresaltada y puso las manos
sobre las ventanillas del automóvil
como para bajarse y entregarle
toda su nostalgia a Martí.
« Estamos locos », le dijo ella a él
y se abrazaron en un ánimo triste;
se abrazaron sabiendo que ella y él
estaban lejos uno del otro
y que podían dejar de ser nómadas sin tregua,
locos de amor únicamente perdonados
por la fuerza irresistible del aire frío.
...

Ostersonntag.
Sie fuhr gekleidet in ein blendend weisses Outfit.
Er fuhr aufgeputzt mit Gummistiefeln,
einfachen Stiefel eines Fremden,
einem enormen Überzieher
und einem ranzigen Schal.
Die zwei fuhren, in einem kleinen Auto
eines japanischen Herstellers,
an einem schönen Sonntag im April,
der ein Ostersonntag war.
Er erinnerte sich kaum an das Datum.
Sie zeigte es ihm erneut
und bat ihn, es zu geniessen
wie einer der
einen Clown sieht, der eine Torte mit importierten
Erdbeeren
verschlingt.
Es war am Nachmittag eines Sonntags, an Ostern,
mitten im Central Park, was sage ich?,
im Central Park in New York, im Westen,
und die Allee füllte sich mit Autos,
von gezäumten und gesattelten Pferden überholt.
Männer im Frack beritten sie
mit Gesichtern, rund
wie die Äpfel die er hat leuchten sehen
auf den flüchtigen Märkten, wie zufällig
in irgendwelchen Suburbs von Downtown
hergerichtet.
Die Fräcke
leuchteten am Nachmittag.
Er wäre gern mit ihr in ein Auto gestiegen
und den ganzen Riverside Drive entlang gefahren
um den Lauf des Hudson Flusses zu sehen
während sein Herz klopfte
wie der rote Apfel der die Gasse herunter rollt.
Sie verstand nicht wieso seine Augen sich immer
wieder auf die Autos
und die Fräcke richteten.
Sie sah
ein Standbild von José Martí zu Pferd
das in dem Moment bockte
als man es meisselte. Und sie zeigte ihm
das Standbild. Er lächelte, neigte erschreckt seinen
Kopf
und legte seine Hände
über die Fenster des Fahrzeugs
als wolle er aussteigen und sein ganzes Heimweh
Martí übergeben.
‘Wir sind verrückt,' sagte sie ihm
und sie umarmten sich in trauriger Gewissheit;
sie umarmten sich und wussten, dass sie und er
weit voneinander entfernt waren
aber dass sie keine ruhelosen Nomaden mehr waren,
verrückt vor Liebe, mit der unwiderstehlichen Kraft
der kalten Luft
als einzige Entschuldigung.
...

Ana era frágil como el relámpago en los cielos.
Era la muchacha más frágil de Manhattan,
iluminada siempre por las lluvias de otoño,
calcinada su historia en las más tristes celosías.
Desde un balcón, Ana abría las ventanas
para asomarse a ver la multitud pasar.
Eran siluetas como de arena y barro
caminando sobre sus pies. Eran siluetas
como un ejército de hormigas silenciosas,
dispersas en el viento perenne de Cuaresma
o en una madriguera de cristal.
Ana adoraba esas figuraciones
porque le trafan remembranzas
de cierto callejón del Sur, en el Vedado.
Ana, lanzada al vacío.
Ana nuestra de la desesperanza,
esculpida tú misma en el cemento hostil de Broadway.
Un desierto, como el desierto
que encontraste en los orfelinatos,
un desierto amarillo y gris te alcanza
y te sujeta por los aires.

Bajo el balcón de Ana, pasan los trenes apurados
como pasaba el agua por las acequias de otro tiempo
atravesando aquel pueblito extraño
de los álamos verdes y el farol encendido.
Sobre el balcón de Ana, de noble vocación habanera,
vuelan las mariposas tutelares,
vuelan las simples golondrinas que emigran
como es usual, como se sabe, como es costumbre,
a las vastas ciudades enardecidas de confort y de espanto.

Ana, una golondrina esta revoloteando sobre tu pelo negro
y el candor de ese vuelo presagiaba tu muerte

Ana
Una golondrina de arena y barro.
Ana
Una golondrina de agua.
Ana
Una golondrina de fuego.
Ana
Una golondrina y un jazmín.

Una golondrina que creó el más lento de los veranos.
Una golondrina que surca el cielo de Manhattan
hacia un Norte ficticio que no alcanzamos a vislumbrar,
o a imaginar, más al Norte aún de tantas vanas ilusiones.
Ana, frágil como esas crucecitas vivas
que anidan en la cúpula de algunas iglesias medievales.
Ana, lanzada a la intemperie de Iowa, otra vez.
Una llovizna negra cae sobre tu silueta.
Tus siluetas dormidas nos acunan
como diosas supremas de la desigualdad,
como diosas supremas de los nuevos peregrinos occidentales.
Ana sencilla. Ana vivaz.
Ana con su mano encantada de huérfana.
Ana durmiente. Ana orfebre.
Ana, frágil como una cáscara de huevo
esparcida sobre las raíces enormes de una ceiba cubana
de hojas oscuras, espesamente verdes.

Ana, lanzada al vacío.
Ana, como un papalote plancando
sobre los techos rojos de las casonas del Cerro antiguo.
Ana, qué colores tan radiantes veo
y cómo se parecen a ciertos cuadros de Chagall
que te gustaba perseguir por cualquier galería
de la Tierra.
Tus siluetas, adormecidas,
van empinando el papalote multicolor
que huye de Iowa bordeando los cipreses indígenas
y va a posarse sobre las nubes ciertas
de las montañas de Jaruco en cuya tierra húmeda
has vuelto a renacer envuelta en un musgo celeste
que domina la roca y las cuevas del lugar
que es tuyo como nunca.
...

The Best Poem Of NANCY MOREJÓN

Verbena

La verde verbena florece en los canteros.
No necesita ninguna química especial.
No es preciso que la programe ningún ordenador.
La verbena florida, sólo pide unos ojos serenos,
unas manos que viertan agua del corazon
o lluvia de los cielos
y una paciencia finisecular que nos la cuide.

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