Hay un jugador de cartas sentado
al borde de mi lecho
Hasta que se me ocurre abrir la ventana
Con el aire frío de la noche desaparece
primero su sombrero, parte de su abrigo,
la camisa a rayas, los zapatos...
Completamente descamisado opta por retirarse
descendiendo furioso la escalera
Abajo todavía escucho el llavín dando vueltas
en la vieja cerradura del edificio
El perro ladra por un momento, un auto
parece detenerse y la puerta se cierra
con un golpe seco
Es en ese instante que recuerdo haber visto
al jugador de cartas en una ocasión anterior
Y apenas ajustando mi bata de noche desciendo
precipitadamente la escalera
La puerta de la calle permanece ligeramente
entornada y frente a ella el auto espera
en la oscuridad
Cuando asomo el rostro a la ventanilla
me veo en el asiento trasero del taxi
que emprende su desconocida carrera.
...
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