La vida no es dejar correr el tiempo
ni ver cómo se apagan los crepúsculos.
Hay que mirar la rosa y alrededor de ella
atisbar cómo revolotean las mariposas.
También hay que sentir los pájaros y el ritmo
delos vientos.
Ver el mar y palpar entre sus simas
la existencia gigante de lo vivo.
Bajo el color azul de todos los paisajes
observar cómo se levanta un arbolito y una flor
y una espiga de la tierra.
Soy un ser creado en la orilla de todos los abismos.
Nada me turba en el confín lejano
ni en el cercano punto donde habito.
Conozco el alfa y el omega,
el cero y el infinito. Pero todos los días me levanto
para aprender un poco del misterio sin fondo de estar vivo.
Un monstruo me devora: soy yo mismo.
Un ángel me rescata, soy yo mismo.
Si pasa el tiempo estoy creando el tiempo.
Y si el tiempo muere, otros han de llegar
sobre mis huellas. Soy un hombre
que sueña, que rompe el silencio
y que medita en la vida y en mí mismo.
Soy de greda como cualquier gusano,
pero puedo volar sobre los cielos y, a veces
puedo crear un mundo, que también soy yo mismo.
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