Llegué a una triste y cierta conclusión:
es malo amar con desesperación.
Si quieres algo, que nadie lo sepa;
si anhelas su presencia, que nunca se entere,
pues solo quieres lo que no puedes tener.
Si se consigue fácil, se vuelve una carga.
Así que hazte un caparazón de piedra,
Y cuando lleguen a tu puerta a saludarte,
haz como si no hubiera nadie en casa.
Si siempre estás ahí, no hay nada que perderse;
si siempre estás deseoso, le quitas gracia al beso.
Nada en el mundo será para siempre.
Cuando le sacas todo el jugo a una cosa,
te puedes despedir de la emoción.
En este triste mundo nadie gana.
Consigue todo lo que más anhelas
viviendo solo en una madriguera.
¡Echa a la gente si quieres que se queden!
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