Contó el viejo marinero,
El mar tuvo una cueva,
Todas las noches,
Con las finas láminas del aire
Y el destello de alfileres en la arena,
Salía de ella una mujer,
Una mujer esbelta como la llama de la hoguera,
De senos como cántaros de coco
Y negra como la brea,
Recorría las calles del puerto de Machala
En busca de hombres infieles
Y se hacía amar por ellos en el muelle
Donde el mar humedece la madera.
Ninguna mujer en Machala conservó el marido,
Sólo de tanto en tanto aparecían chiquillos
Venidos del mar y del olvido,
Los hombres jamás volvieron,
Dicen que están en el mar como los peces
Y los muchachos conversan con ellos
Y les dicen padres en el mercado cuando los venden.
...
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