Sólo la vuelta de otras niñas en bicicleta
da origen a la plaza en donde puedo escribirte.
Los círculos concéntricos del cielo
trazan decenas de gaviotas
mientras tu mano se esculpe a sí misma
(vuelos de águila sobre el tocador).
Estos retoques a la piel del mar
hacen de los pelícanos cucharas
en las pestañas del océano.
El agua es tu perfil,
oculto por la niebla de los puertos
girando en bicicleta.
...
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