La somnolencia de aquel día caluroso
se sentía más abrumadora de lo normal.
Confundía la memoria… enredaba el corazón,
dibujando caminos imaginarios
...
Luego de aquel momento cero,
luego de aquel desahogo,
luego de ese instante fatal,
regresa el brillo perdido en esas cristalinas gotas
...
Brote De Una Orquídea
La somnolencia de aquel día caluroso
se sentía más abrumadora de lo normal.
Confundía la memoria… enredaba el corazón,
dibujando caminos imaginarios
y escenarios que sólo vivían en la mente.
Aquella alma exhausta,
se dejaba llevar,
pisando hojas áridas, marchitas, secas,
como en el otoño anterior.
Y en medio de ese andar,
nació un pensamiento:
dejar que el tiempo fluya,
como el agua fresca del manantial.
Esa que corre hacia la cascada
y se eleva por el viento,
exhalada…
formando una nube hecha de sueño e ilusión.
Entonces cae,
gota a gota,
pequeñas alegrías casi invisibles
pero con la fuerza de terminar
una sequía que empezó
por una tormenta de espejismos.
Y al final…
bajo esa lluvia suave,
brotó un pétalo.
Una orquídea.
Un susurro.
Un preludio de esperanza.