El sol duerme, quizás, Donde el cielo se disuelve en pinceladas de ardor, y el sol, cansado, se envuelve en manto de color.
Donde las nubes flotan despacio, y el viento susurra en paz, y la tarde abre su espacio donde todo termina y va.
No hay promesas ni regreso, solo un suave oscurecer, como un sueño sin exceso que no quiere amanecer.
Atardece. Y en el alma algo calla sin saber.
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