El amor transciende vidas,
Qué bonito es encontrarlo en el la poesía.
No dejen de creer en las vías.
No dejen de creer por no haber llegado a las cimas.
En ellas están las claves de la armonía.
¡Sientan sus corazones!
valientes
fuertes
grandes
¡Así es la vida!
No se rindan ante la bruma que muestra nuestro camino.
En los cielos más nublados siempre podemos encontrar una luz.
Porque en el mundo haya menos gris,
porque el mundo sea una paleta de colores:
como el azul del profundo mar,
como el amarillo del sol al brillar,
como el rojo de las hojas del brezal,
como el verde de las plumas de un pavo real.
Porque los tonos dan calidez y nos guían,
faros que iluminan nuestro camino;
enseñándonos que la esperanza de encontrar a aquel que trasciende debe ser ley de vida.
Buscar lo trascendental es una filosofía que nos inspira.
Por un mundo abundante,
que nos llene la vida de constantes:
Respirar,
Amar,
Soñar.
Que sus repeticiones nos acerquen y nos hagan incesantes:
Despertar,
Mejorar,
Conectar.
Porque la abundancia vive en la gratitud,
y nada malo nos puede pasar.
¿Y tú y yo? ¿Dónde ha quedado?
Abre los ojos.
En el pleroma encontramos nuestro equilibrio:
Lo lleno y lo vacío,
Lo vivo y lo muerto,
El calor y el frío,
Lo uno y lo múltiple.
¿Y si nos preguntamos por el nosotros?
Interconectados, haciendo pactos en el más allá,
creando magia y claridad,
empatía y solidaridad.
Somos quienes somos y en lo que somos,
la plenitud se revela en sus perfectas imperfecciones.
En cada imperfección, la vida sigue, un ciclo de constante perfección.
María Mercedes Perez Felipe,2024. Todos los derechos reservados.
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