Habrá un instante en que la luz de lo conocido sea retirada, y el polvo de ciudades
perdidas, el rostro de un dios antiguo, brillen con el fuego de la primera luna.
Despertaremos, y nuestro despertar abrirá la tierra, la perforará en su centro como un fruto
al que se le quiere extraer la semilla, y se oirán voces de norte a sur, gritos como de quien
no volverá a tener boca. Levantaremos uno a uno los nombres olvidados, y llamaremos a la
criatura que fue arrojada de nosotros por temor y respira en la profundidad de la nada.
Vendrá también el pájaro que custodia por siglos el secreto, vendrá su sombra. libre al fin,
de las ruinas.
...
Read full text