Quiero, delante de mí, tu cuerpo exánime,
tu sangre bailando sobre el suelo.
Ya no hay quien a este hombre anime,
ya no hay quien lo saque del duelo.
Pero en el crepúsculo brilló una estrella,
que a sus latidos coordinó,
que de su duelo lo sacó,
y que a su alma se enredó.
This poem has not been translated into any other language yet.
I would like to translate this poem