Solo La Muerte Tienen Tiempo Y Por Ende Su Prisa Por No Querer Morir Poem by Morgan J.

Solo La Muerte Tienen Tiempo Y Por Ende Su Prisa Por No Querer Morir

Querido mío, amor de mi alma,
Encarnaste en mis entrañas y lloré,
Fue el dolor y amor, la más bella mezcla,
Allí, en la inmensa sabana, te vi nacer.
Tuve miedo al traerte en este mundo sin medido,
Pero nunca quise que te fueras mi lado,
Ame tus primeros y grandes pasos,
Como la primera vez que me diste un abrazo.
Siempre fui tu madre, mi amor incondicional,
Aunque el miedo me tomara de sorpresa,
Busque para ti el mejor camino,
Maldigo el día que lo dejaste.
Allí en la sabana donde te vio crecer,
Y los pájaros cantaban mis mañanas,
No entenderán el profundo dolor que sentí,
Cuando perdí parte de mi ser.
Me consuela saber que pude tener tu cuerpo,
Pero me destruye tu arrebato,
Me consoló la esperanza de tu vida,
Y me derrumbé cuando supe la verdad.
Aliste par ti unas prendas para vestir,
Y vi en mis otros hijos algo de esperanza,
Aunque eran ellos tan falsos como la vida,
Partí rumbo a encontrarte.
Amargo y maldito día que te vi,
Quería abrazarte y escuchar tu dulce voz,
Que volvieras a mis brazos y consolarte,
Solo encontré un cuerpo frío y gélido.
Y tantos, y tantos, ... Que caí al suelo,
Un profundo nudo en la garganta no me dejo llorar,
Aunque las lágrimas caían como cascada,
Me consuela al menos ver su cuerpo.
Demonios del mal que llegaron a mi hijo,
Que lo arrebataron de mis brazos, cuando lo tenía,
Le ocultaba en un cuarto, en mi cuarto,
Y como chulos estaban allí afuera.
Esperaban que volviera,
Aunque él siempre estuvo ahí,
Fingí también que no sabía de él.
Y al final se fue.
Se lo llevaron y me dijeron para consolarme,
Que solo iban a hablar con él,
Nos esperaba en el pueblo y estaba bien,
… Estaba bien muerto.
Lo que nunca supe, que no quería,
Fue… Que murió allí en nuestra casa,
En un pequeño matorral que quedaba cerca,
Amarrado a un roble joven.
No oí disparos, porque nunca hubo,
No oí lamentos porque nunca hubo,
Le callaron y cortaron su cuello,
Para morir silenciosamente…
No pude continuar…
No comía y vivía allí en la cocina,
Era mi único lugar seguro,
El pésame de su duelo por siempre en mí.
Yo su madre no pude continuar,
No pude volver a ese matorral,
Porque allí están sus sobras,
Ojalá fuera su sombra pero son sus botas
Y me quedé yo con los harapos listos,
Y me quedé yo con su recuerdo,
Y me pregunto yo, ¿si soy su madre aún?
Y seré yo quien lo recuerde.

Morgan J.

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