Gimen mis sueños al escuchar
las afligidas notas del violín,
mi espíritu vaga en mi alma
como sonámbulo callejero…
Me encuentro perdido en el
dolor de un suspiro materno que,
me abraza y se disipa efímero,
como la vida que vuela y
pasa con el tiempo…
Su amigo de siempre,
John Bisner Ureña.
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