Si te sientas en el Laurel y dejas que la vida pase de lado sin sentirla, si dejas que el coraje y la rabia te envuelvan e invadan por sufrir lo inevitable, si no experimentas la sencillez del vivir y su apacible humildad, si no te equivocas en sus senderos escuela de la vida, tu no vives…
Si no corre por tus venas la sangre ardiente del deseo intenso como inyección de bilirrubina y la audacia del arriesgarte a vivir sin miedo a perderlo todo, si siempre te quejas y no aceptas con valentía el saber perder y el entender que lo importante es participar gane quien gane, tú no vives…
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