Ya no existe la mujer que un día llamó tu atención.
Aquella joven dulce, risueña, complaciente,
tejedora de sueños y habitante de mundos
donde danzaban mariposas bajo cielos estrellados
y atardeceres color naranja…
esa mujer murió.
Murió lentamente, desangrada por tus puñaladas invisibles.
Cambió su mirada dulce por una mirada sigilosa,
cargada de silencios que ya no comparten secretos.
Su sonrisa tierna se convirtió en un gesto que oculta pensamientos,
y su entrega, antes tan pura, se transformó en desconfianza.
¿Cómo volver a ser la misma
si el príncipe de su historia
se convirtió en el más cruel de los villanos?
En esa transformación,
en ese derrumbe silencioso,
la obligaste a renacer:
ya no como la heroína ingenua de un cuento de hadas,
sino como la villana más extraordinaria
que tu propia historia jamás podrá olvidar. ✨
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