En la habitación número cuatro
Escondieron la muerte bajo una manta blanca.
En la primera cama a la izquierda de la puerta.
Estaba tumbada y asustaba a los que estaban cenando.
La muerte esperaba a que se la llevaran.
Vinieron a por ella con la misma cama blanca.
Y se la llevaron con un fantasmal chirrido de ruedas.
Así vi la muerte por primera vez.
Y cien veces más en la penumbra de mi habitación de hospital.
Vi aquella cama blanca.
Y escuché el espeluznante chirrido de las ruedas.
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