Tan sólo a ti te tengo,
transitorio cuerpo mío.
Y aun así,
no pienso adornarte de flores ni diademas,
ya que tu fragil barro
le ha quedado chico
a mi tremenda alma.
¡Dadme un cuerpo, oh montes,
dadme un cuerpo, mares,
ya otro cuerpo dadme, para que así
llegue por fin a saciar
y vaciar
ese incontenible y loco afán!
Sé mi tronco, ancho planeta,
sé el pecho de este exaltado corazón,
hazte el nido de esas tormentas que me hostigan,
¡hazte el ánfora de mi obstinado yo!
Si lo hicieras tronarían por el cosmos
mis gigantescos pasos,
y el orbe me vería, sacra tierra,
impetuoso y libre,
tal como soy.
Al amar,
extendería hacia el cenit mis hondas mares,
como robustos y salvajes brazos,
tratando de abarcar el cielo,
quebrando su cintura
para besar sus ígneas estrellas.
Al odiar,
aplastaria, tal vez sonriendo,
infortunados soles
errantes,
bajo mis endurecidos pies.
Mas sólo a ti te tengo,
transitorio cuerpo mío.
Luciano Blaga,1921
(Traducido por Paul Abucean)
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