Nacido en la divinidad
En el reino de luz interminable
Creado por el ser de la piedad
Y con poder inalcanzable
Con orgullo celestial
Observo la creación
Preguntándose que tenían ellos de especial
Empezó su desviación
Con rebeldía
Ante su creador se rebelo
Creyendo que el merecía
El trono de aquel que lo creo
Y así como nació en la luz dorada
Cayó en lo más profundo de la oscuridad
Viendo como su perfección soñada
Lo condeno por la eternidad
Pero no se rindió
A los humanos les ofreció
Un fruto de conocimiento
Que les dio un gran entendimiento
Pero que los maldijo… A ser expulsados por aquel que los bendijo
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