Caen las hojas,
despacio, en silencio.
Nadie lo nota, solo lo ves
si te detienes y esperas.
Así, tan sutil,
así nos dijimos que sí.
Y fue como si el tiempo nos esperara,
cayeron las hojas
y estabas en el altar.
Tan perfecta…
Y yo… yo, tan simple, casi torpe en mi alegría.
¡Qué gozo dentro de mí!
¡Así!
Como rociado con polvo de hadas,
más bien, bañado en tus polvos de diosa.
Desnuda…
Enciendo otro cigarrillo,
guardo tu foto,
miro al cielo,
lloro.
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