Disperso en mi mente,
me atrapa el sudor del pensar,
disimulando el estado en kenopsia,
y destruyéndome el espíritu de guerrero
que un día tuve.
Con miedo a seguir pensando —
puede turbarme —
¿lo has notado?
Porque conoces mi ser,
así como mis pupilas
pueden descifrar tu sentir.
Es tanto el peso sobre mi materia
que, en circunstancias,
el alma quiere desprenderse
de lo grosero.
Pero vuelvo a recordar
lo guerrero que fui,
y que todo fue un plan
ideado por una inteligencia
superior a la nuestra.
Difícilmente pueda encontrar consuelo
en otra parte
que no dependa de tu hombro —
que quizás ya esté desgastado por mi culpa…
o quizás no.
En realidad, no lo sé,
porque noto que sigue dispuesto
a prestarme socorro.
Trataré de usarlo lo menos posible,
te lo prometo.
Voy a respirar ahora,
bien hondo,
varias veces,
y seguir en locomoción,
esperando el próximo tropiezo —
mío,
o del prójimo.
Total, ya quedó.
Y no voy a seguir
dividiéndome en sílabas
para buscar respuestas
libres de pensamiento.
Porque cada ser es un mundo —
mundo distinto al mío —
aunque a veces decidan salir del suyo
y pisotear mi pasto.
No importa.
Soy un guerrero.
Lo seguiré recordando.
FIN
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