Bajo los fríos bosques del norte
Se halla aquel que posee un hambre insaciable
Que devora todo sin que realmente importe
Volviéndose parte del macabro paisaje
Si el aire es frio como la muerte
Es porque él se encuentra allí
Buscando a cualquier hombre jugando con su suerte
Siendo sus ruidos guturales
Lo último que llegan a oír
Despedaza sin piedad
Mordiendo hasta los huesos
Como un monstruo lleno de maldad
Pero con un vacío que solo se llena con excesos
Al terminar su alimento
Se levanta para una cazar una vez más
Con su frio aliento
Es hora de que corras sin mirar atrás
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