GONZALO ROJAS Poems

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1.
Al silencio

Oh voz, única voz: todo el hueco del mar,
todo el hueco del mar no bastaría,
todo el hueco del cielo,
toda la cavidad de la hermosura
no bastaría para contenerte,
y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera
oh majestad, tú nunca,
tú nunca cesarías de estar en todas partes
porque te sobra el tiempo y el ser, única voz,
porque estás y no estás, y casi eres mi Dios,
y casi eres mi padre cuando estoy más oscuro.
...

2.
An die Stille

Oh Stimme, einzige Stimme, das ganze Hohl des Meeres,
das ganze Hohl des Meeres genügte nicht,
das ganze Hohl des Himmels,
die ganze Höhlung der Schönheit
genügte nicht, dich zu fassen,
und schwiege selbst der Mensch und versänke diese Welt,
oh Majestät, niemals
niemals hörtest du auf, allda zu sein,
denn Zeit eignet dir reichlich und Sein, einzige Stimme,
denn du bist da und bist nicht da, bist fast mein Gott,
bist fast mein Vater, wenn ich am dunkelsten bin.
...

3.
לַדממה

הו קול, קול יחידי: כל חללו של הים,
כל חללו של הים לא יספיק,
כל חלל השמים,
כל נקב היופי
לא די בו להכיל אותך,
ואף אםישתוק האדם ועולמנו,
הו הוד מלכות, אתה לעולם,
אתה לעולם לא תחדל להיות בכול
כי כל הזמן לך וכל ההוויה, קול יחיד,
כי הנך ואינך, וכמעט אתה אלִי,
וכמעט אתה אבי כשאני חשוך יותר
...

4.
Que se ama cuando se ama?

¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida
o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué
es eso: amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,
o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?

¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer
ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces
de eternidad visible?

Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.
...

5.
Was liebt man, wenn man liebt?

Was liebt man, wenn man liebt, Gott? Das schreckliche Licht des Lebens
oder das Licht des Todes? Was sucht, was findet man, was
ist das, Liebe? Wer ist es? Die Frau mit ihrer Tiefe, ihren Rosen, ihren Vulkanen,
oder diese rote Sonne, welche mein wutbrennendes Blut ist,
wenn ich in sie dringe bis in die tiefsten Wurzeln?

Oder ist alles ein großes Spiel, Gott, und es gibt weder Frau
noch Mann, nur einen einzigen Körper: den Deinen,
aufgeteilt in Sterne aus Schönheit, in flüchtige Splitter
sichtbarer Ewigkeit?

Darüber sterbe ich, Gott, in diesem Krieg
des Hin und Her zwischen ihnen auf den Straßen, der Unmöglichkeit,
dreihundert zugleich zu lieben, da ich immer an eine gekettet bin,
an diese eine, diese einzige, die Du mir gabst im alten Paradies.
...

6.
Kas mylima, kai mylima?

Kas mylima, kai mylima, Dieve: baisi gyvenimo šviesa
ar mirties šviesa? Ko ieškoma, kas randama, kas
yra meilė? Kas ji? Moteris su savo gelme, rožėmis, vulkanais,
ar ta skaisčiai raudona saulė - mano šėlstantis kraujas,
kai įsiskverbiu į ją iki tolimiausių šaknų?

O gal viskas tik didelis žaidimas, Dieve, ir nėra nei moters,
nei vyro, tiktai kūnas: tavasis kūnas,
išdalytas po grožio žvaigždes, regimos amžinybės
bėglias kibirkštis.

Aš žūstu, o Dieve, aš žūstu šitame kare -
vaikščioti tarp jų gatvėse, negalėti iš karto
mylėti trijų šimtų, nes esu amžiams pasmerktas vienai,
tai vienintelei, kurią man davei senajame rojuje.
...

7.
Vad älskar man då man älskar?

Vad älskar man då man älskar, min Gud: livets förfärande ljus
eller dödens? Vad söker, vad finner man?
Är det kärlek? Vem är det? Är det kvinnan med sitt djup, sina rosor, sina vulkaner
eller denna blossande sol som är mitt ursinniga blod
när jag tränger in i henne ända till de innersta rötterna.

Eller är allt ett enda stort gyckel, min Gud, finns varken kvinna
eller man utan bara en enda kropp: din egen,
utspridd i strålande stjärnor, i flyktiga partiklar
av skönjbar evighet?

Jag förgås, min Gud, i denna strid
som består i att gå bland dem alla på gatan och inte kunna älska
trehundra samtidigt, jag är dömd att alltid älska en,
den enda, henne du skänkte mig i det urgamla paradiset.
...

8.
Qedeshim qedeshoth

Mala suerte acostarse con fenicias, yo me acosté
con una en Cádiz bellísima
y no supe de mi horóscopo hasta
mucho después cuando el Mediterráneo me empezó a exigir
mas y más oleaje; remando
hacia atrás llegué casi exhausto a la
duodécima centuria: todo era blanco, las aves,
el océano, el amanecer era blanco.

Pertenezco al Templo, me dijo: soy Templo. No hay
puta, pensé, que no diga palabras
del tamaño de esa complacencia. 50 dólares
por ir al otro Mundo, le contesté riendo; o nada.
50, o nada. Lloró
convulsa contra el espejo, pintó
encima con rouge y lágrimas un pez: - Pez,
acuérdate del pez.

Dijo alumbrándome con sus grandes ojos líquidos de
turquesa, y ahí mismo empezó a bailar en la alfombra el
rito completo; primero puso en el aire un disco de Babilonia y
le dio cuerda al catre, apagó las velas: el catre
sin duda era un gramófono milenario
por el esplendor de la música; palomas, de
repente aparecieron palomas.

Todo eso por cierto en la desnudez más desnuda con
su pelo rojizo y esos zapatos verdes, altos, que la
esculpían marmórea y sacra como
cuando la rifaron en Tiro entre las otras lobas
del puerto, o en Cartago
donde fue bailarina con derecho a sábana a los
quince; todo eso.

Pero, ahora, ay, hablando en prosa se
entenderá que tanto
espectáculo angélico hizo de golpe crisis en mi
espinazo, y lascivo y
seminal la violé en su éxtasis como
si eso no fuera un templo sino un prostíbulo, la
besé áspero, la
lastimé y ella igual me
besó en un exceso de pétalos, nos
manchamos gozosos, ardimos a grandes llamaradas
Cádiz adentro en la noche ronca en un
aceite de hombre y mujer que no está escrito
en alfabeto púnico alguno, si la imaginación de la
imaginación me alcanza.

Qedeshím qedeshóth, personaja, teóloga
loca, bronce, aullido
de bronce, ni Agustín
de Hipona que también fue liviano y
pecador en Africa hubiera
hurtado por una noche el cuerpo a la
diáfana fenicia. Yo
pecador me confieso a Dios.
...

9.
Los niños

- Entre una y otra sábana o, aún más rápido que eso en un mordisco,
nos hicieron desnudos y saltamos al aire ya feamente viejos,
sin alas, con la arruga de la tierra.
...

10.
Die Kinder

- Zwischen dem einen und dem anderen Laken, oder noch schneller, in einem Biss,
machten sie uns nackt und wir sprangen an die Luft schon hässlich alt,
flügellos, mit der Runzel der Erde
...

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