Una isla hecha de un montón de piedras arrojadas al mar,
y viejos barcos de madera hundidos alrededor del acantilado del mar.
La iglesia fue construida por los siervos de Dios, como un regalo a Dios.
Como protectora de los marineros en mares agitados y lejanos,
Como la esperanza de una niña de que su amado siga vivo en el mar.
Miles de veleros fueron encadenados en losas votivas de plata.
Miles de mechones de cabello de doncella entretejidos con un hilo de oro,
en noches de insomnio bordados con la imagen de Nuestra Señora.
Nuestra Señora de las Rocas responderá a la plegaria benévola.
¡Velas desplegadas a lejanas costas marineros!
Acompañados de ondear de pañuelos blancos desde la orilla.
Los marineros se colocaron en las proas y popas dando las gracias.
Desde las ventanas, les seguían las miradas llorosas de sus
prometidas.
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