Ha amanecido un nuevo día.
Olor a cigarrillo.
Habitación.
Una pequeña ventana.
La cama.
Un cuaderno sobre la mesa.
Y nada más.
Quedaba una sonrisa rígida.
Los ojos abiertos.
Y burbujas de saliva en el espejo.
No hubo respuesta.
Se hizo el silencio.
En poco tiempo, la habitación se llenó de los aromas de la mañana
Nastasimir Franovic
This poem has not been translated into any other language yet.
I would like to translate this poem