Pasa la sombra, ladra el perro,
a orillas de charcas beben tórtolas,
chupa el viejo huesos.
Llega el viento, se mecen las flores,
envejece el cementerio, corren ardillas,
graznan cuervos.
El mar está inquieto, bambolea una barca,
vacías las redes, rostros tristes,
nubes dispersas.
Bajo una sombrilla negra va la mujer,
el luto es quejumbroso,
gime la hora crucial.
Un eco profundo retumba de lejos,
el trueno relampaguea en el astro,
muerde la tierra el polvo.
Sobre unas alas cuelgan zapatos viejos,
un humo negro apaga las aguas,
la aurora es gris.
La suerte de este mi pueblo es invariable,
adormecida como rocío,
pálida.
¿Lo salvarán estos gobernantes,
mancillados de oquedad,
rancios?
This poem has not been translated into any other language yet.
I would like to translate this poem