Querida, nos conocimos al azar,
Una tarde de verano cerca del pequeño bazar.
Nos comportábamos como dos inmigrantes,
Donde nuestros ojos buscaban por todas partes una pantalla.
Nos atrajeron las reflexiones de cada uno.
En el firmamento, las estrellas nos estaban surcando.
Querida, ahí es donde empezaron las conversaciones,
E intercambiamos frases y hermosas ideas.
Estabas sonriendo cuando me diste tu número personal,
Y me correspondió. El aire era dulce y alegre.
Por meses, fuiste mi hermosa luna y mi sol.
Mientras fuéramos inseparables. Yo imaginaba y soñaba
De un futuro contigo. Desafortunadamente, pensaste lo contrario.
Un demonio te perseguía. Nuestra Historia de amor fue abortada.
Copyright © abril de 2019, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados.
Hébert Logerie es el autor de varias colecciones de poemas.